domingo, 21 de abril de 2013

La vida es un estornudo.

Sólo se necesita tiempo y buenas compañías para lograr entender el por qué de muchas cosas, para lograr ver a simple vista los detalles más ocultos, para decirlo todo con una mirada, para sentir que vos mismo sos tu propio hogar.

También lleva tiempo lograr distinguir entre las realmente buenas compañías y las que aparentan serlo... eso es algo que algunos les lleva toda la vida descubrirlo.

Pero cuando por fin lo descubres... lo sufres, lo lloras, lo gritas, lo niegas, lo detestas... hasta que te das cuenta que por alguna razón las cosas pasan y que ese no era tu camino, que esas no eran tus amigas, que ese no era el amor de tu vida, que ese no era tu gran sueño y que las personas que más valen la pena, dicen mucho más con gestos que con palabras.

Siempre debemos dejar ir, para poder dejar entrar y sobre todo para poder entrar en alguien más.

Estamos en constante período de prueba, porque una vez que hemos aprendido una lección, nunca es suficiente, y la vida nos pone más pruebas que, aunque otros digan lo contrario, sólo depende de nosotros mismos superarlas.
Y cuando por fin entras en alguien más y sientes que haber gritado tanto valió la pena, es que no debes dejarlo ir.

lunes, 25 de marzo de 2013

Todos los días se aprende algo.

Soy de las que piensan que todo ocurre por alguna razón.
Quizás en el momento no nos demos cuenta de cuál es la razón, pero todo tiene su plan secreto.
Si no conocimos a esa persona, o no estamos en el sitio que queríamos, o nos dicen que no,o perdemos el avión, o conseguimos eso que tanto queríamos un poco más tarde...
Porque cada cosa tiene su momento, su razón de ser y muchas veces nuestros deseos no encajan con la forma en como deberían ser las cosas.

Cada día aprendo algo nuevo. Últimamente estoy aprendiendo y decsubriendo los porqués de por qué me han pasado todas esas cosas que creía injustas y que no se ajustaban a mis planes. Cada día aprendo que paralelamente a mi plan, a mis planes, allí está, mi plan secreto.

Aunque pase mucho el tiempo, poco apoco, voy desubriendo todas las razones de mis fracasos, de mis desiluciones, de mis encuentros, mis desencuentros, mis llantos, mis mil intentos con algo que parecía no tener final...

Cuantas más respuestas voy encontrando, más agradezco que me haya pasado todo eso. Porque gracias a todo, hoy la vida se ve más clara, más real, más mía.

También cada día voy aprendiendo a apreciar más lo que me ha quedado y a lamentarme menos por lo que tenía y ya se fue.

Aprendes a querer más a los que se quedaron, a los nuevos que llegan. A cuidarlos, a mimarlos, a sentirlos cerca. Aprendes a hacerlos feliz, a dejar que te hagan feliz.

Aprendes que la vida pasa rápido, que las cosas no son estáticas, que nada lo es y que nunca lo será. Nada es para siempre, pero no por esa razón debes rendirte.

No me rindo, porque mirarte de reojo y sonreírnos me compensa. Me compensa sentir que me quieres y sentir que te quiero. Saber que te tengo conmigo y que por ahora no iremos a ninguna parte separados. Me compensa sentir que sos tan distinto a lo que yo pensaba que quería, y eso me hacen sentir que voy por el camino correcto, porque no siempre es todo como lo planeamos. Nuestro plan secreto muchas veces se nos adelanta e interrumpe sentimientos y conexiones erróneas, para regalarnos nuevas ilusiones.

Hoy tengo una nueva ilusión y cada día aprendo que la vida es hoy.Y hoy te quiero conmigo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Scars.

Nos guste o no, todo en esta vida nos deja huella.
Personas, momentos, miradas, sonrisas, palabras, canciones, películas, poemas, frases, imágenes...

El problema es cuando esa huella es tan profunda que se pueden ver claramente las pisadas de ese recuerdo en nosotros, e incluso después de mucho tiempo la cicatriz sigue ahí para recordarnos cada pequeño detalle que no nos deja olvidar la moraleja de nuestra particular aventura desafortunada.

Que la cicatriz nos acompañe y que esas sensaciones vuelvan aunque duelan, porque aunque la mayoría de las veces no les hagamos caso, están ahí para advertirnos de que no debemos volver allí.

Yo, a pesar de mis millones de huellitas particulares, casi siempre vuelvo sobre ellas y no hago caso a sus advertencias. Pero me llegó el momento en que como ya no cabían más advertencias, las huellitas nuevas empezaron a crecer encima de algunas cicatrice, abriendo así las viejas heridas y creando las nuevas.
Y si antes dolía, no hay forma de explicar como duele ahora.

jueves, 24 de enero de 2013

Primer amor.

Cuando pensamos en nuestro primer amor, siempre pensamos en esa personita a la que le regalamos nuestro primer "te quiero", o a la que le dimos nuestro primer roce de labios, que en algunos casos no llegó a ser ni un intento de beso. Cuando éramos niños o dejando de serlo, cuando sentíamos esa cosa dentro que te sube desde el estómago hasta la garganta cuando lo veías venir de lejos o cuando te quedabas dormida pensando en esa personita, pensando que te casarías y tendrías hijos con ese novio de primaria.

Hoy pienso en ese primer amor mio, y me río de mi misma, porque recuerdo como si fuera ayer todo lo que pensaba cuando lo veía, todo lo que sentía, locuras que le decía, en las cartas que escribía, en las rivalidades con la de la clase de al lado que quería quitármelo, en las charlas con mis amigas y las sonrisas y los secretos, en la adrenalina que todo eso me provocaba... pienso en lo feliz e inocente que era y en lo fácil que creía que era AMAR.

Cuando hablamos de nuestro primer amor, se nos viene a la cabeza ese niño de la infancia con el que nos escribíamos cartitas voladoras en la clase y que tantos suspiros se nos llevó. Pero nos reímos o nos avergonzamos de ello, ya no le damos importancia y en la mayoría de los casos ya no sabeos nada de esa persona que un día nos llenó de sueños infantiles.

Es por esto que pienso que nuestro primer amor, es aquel que hoy en día, si miramos hacia atrás no hay manera de olvidar absolutamente nada, ni puedes avergonzarte de lo que sentiste o pensaste o hiciste, porque ese de verdad es tu primer amor.
Tu primer amor, a veces, en algunos casos, no hace falta ni mirar hacia atrás para encontrarlo, porque aunque ya no forme parte de tu presente, forma parte de ti y se ha llevado para siempre un pedacito de ti y tu para siempre tendrás un pedacito de él.
Un primer amor nunca se olvida, ni se niega, ni se odia, ni se siente rencor si realmente el amor fue puro.

De primeros amores está lleno el mundo, y de segundos y terceros y cuartos y así suman siguen... pero el primero es inevitablemente el primero y siempre dejará su huella que ni el tiempo ni ningún amor venidero te harán olvidarlo. No porque no puedas dejar de amarlo, sino porque no puedes olvidar lo que sentiste, ni la persona que eras cuando estabas con él. Dejar de amar, claro que se puede dejar de amar, pero nunca podrás quitarte de dentro todas esas sensaciones que se regalaron, por eso el primer amor es inolvidable.

Es que no se puede olvidar porque por primera vez sentiste cosas que no te creías capaz de sentir, porque no tenías ni idea de que esos sentimientos y esas ganas y esa ilusión y ese revuelto en el estómago existían.
Tampoco puedes olvidar que el primer amor de verdad te enseñó que amar no es tan fácil como creías que era cuando tenías a tu novio con 8 años.
Creces, aprendes, sufres, vives, sientes, amas, desamas, odias, vuelves a amar, gritas, lloras, ríes y vuelves a llorar y vuelves a reír a carcajadas y así aprendes que la vida es una montaña rusa, que hoy estás arriba y mañana estás abajo, que todo lo que sube baja, que hoy ríes y mañana lloras. Pero en cierto modo te da igual porque tienes la certeza de que tu primer amor estará contigo siempre para seguir creciendo y aprendiendo juntos.
Y así es, como de repente entre las bajadas y las subidas, y entre tantas vueltas, lo acabas perdiendo, se desencuentran, tú te quedas arriba y el abajo y en un momento todo cambia y descubres que es posible que tengas que seguir subiendo y bajando en solitario por un tiempo, porque aunque no lo quieras "es lo mejor".

Y sigues caminando y sin querer sigues buscando que vuelva a aparecer esa persona que te devuelva todas esas emociones, toda esa adrenalina, todas esas ilusiones, todos esos revueltos estomacales (porque en mi opinión aleteos de mariposa me parecen pocos para describir esa sensación), todas esas noches en vela pensando en la vida juntos, en los planes de futuro. Esa persona que te devuelva la fuerza y las ganas de luchar por algo, esa persona que te haga olvidarlo todo, que te devuelva esa paz que antes sentías, que logre volver a estremecerte y que se te ponga la piel de gallina al estar entre sus brazos y la sensación que experimentas cuando lo miras y tienes la certeza de que es la persona mas bella del mundo y que no hay dudas de que es él y nadie más...

Y yo me pregunto... volveremos de verdad a sentir todo esto alguna vez? O sólo son cosas del primer amor...?




lunes, 21 de enero de 2013

Si duele, sácalo fuera, grita, llora, pega, duerme, pero quítalo de dentro.
Si duele, exprésalo, siéntelo, vívelo, reflexiónalo, suéñalo, pero aléjalo de ti.
Si duele, comparte, añade mundos, visiones y decepciones.
Si duele, habla, quéjate, inspírate, crece y ama.
Si duele, rié, levántate, cálzate y sueña en voz alta.
Si duele, rodéate, lee, escucha, percibe.
Si duele, mira, observa, difumina y crea.
Si duele, camina, corre y salta.
Para conseguirlo sólo hay una manera:
Si duele, sólo escribe.

lunes, 11 de junio de 2012

Cerrarlo, sellarlo...

"No hay nunca un porque para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Aunque por lo general son instantes.Y ahora se como hacerlo.Basta con no detenerse demasiado. En cuanto llega el recuerdo, hay que alejarse rápidamente, hacerlo en seguida, sin miramientos, sin concesiones, sin enfocarlo, sin jugar con el. Sin hacerse daño. Así mucho mejor... ahora ya ha pasado. La nieve se ha deshecho del todo".

Federico Moccia.
Tengo ganas de ti.


sábado, 9 de junio de 2012

Tiempo de cambios.

Cuando de repente, todo parece cambiar, las cosas se tornan más fáciles o más difíciles, la gente que estaba cerca, ya no lo está... no pienses que todo pasó de repente, de un día para otro, todo lleva su proceso y aunque no te hayas dado cuenta antes, las cosas se remontan desde días pasados en los que aún pensabas que todo seguía siendo igual y que tu presencia era importante y valorada.

Luego, cuando todo pasa y tomas distancia de las personas o de los hechos, las cosas se ven más claras, tan claras que te preguntas cómo no pudiste darte cuenta antes, cómo pudiste confiar tanto y dar tanto, cuando realmente tu presencia no estaba siendo valorada.

Pero es también ese tiempo y esa distancia, lo que hace que avances, que madures, que crezcas, que te protejas, que construyas tus muros, que selecciones hechos y personas... también hace que las cosas se tornen más frías, que desconfíes un poco más y que también te cueste expresarte y dejar entrar a la gente de la misma forma que lo hacías antes...

En definitiva, son épocas de cambios, no sólo externos, sino internos, que son los que realmente importan, los que te van formando como persona, cambios que te demuestran que eres más fuerte de lo que pensabas que eras y que no todo es lo que parece y que nunca hay que dar nada por sentado, nunca hay que dar nada por hecho, porque todo está en constante cambio y aunque no te des cuenta, quién menos te lo esperas hace que todo cambie.

Pero una cosa es segura: que los cambios son buenos, muy buenos. Aunque nos den miedo, aunque al principio todo sea difícil, aunque nos cueste adaptarnos a ellos... los cambios hacen que cada día nos posicionemos más en nuestro sitio, que construyamos nuestro lugar a veces sin saber que lo estamos haciendo y eso es bueno, encontrar nuestro sitio en lugares inesperados y con personas distintas a las que siempre pensamos que estarían con nosotros.

Y nunca olvides que todo, pero absolutamente todo, pasa por alguna razón que, aunque al principio desconozcamos, siempre acaba revelándose y te hace feliz.